domingo, 28 de abril de 2013

Porque las noches no se hicieron para dormir.

Estoy mas convencida de que las cosas llegan cuando tienen que llegar, me paso la vida buscando, observando, apuntando cada dirección por si algún día quiero volver y al final no me sirven de nada. Me resigno a esperar que pasen cosas, a montarme esquemas y resúmenes de como debe salir todo. Y a veces, solo a veces, me sorprendo cuando lo esperado se queda vacío al lado de que no esperaba. Eso son los momentos en los que la vida realmente me sorprende. Me olvide de como se siente empezar algo de cero, la absurda intensidad de cada segundo. Me simplifique a seguir mis reglas obligándome a vivir, y me olvide de como era en realidad la vida. Y ahora solo quiero perder el tiempo, leer, aprender a hacer galletas, terminarme de una vez el puto libro de Anna Karenina. Ahora solo quiero romper cada muro y reventar cada esquema.No quiero vivir de grandes esperanzas, ni mantenerme en pie solo porque alguien me dijo que era lo correcto. Estoy intentando dejar que las heridas cicatricen. La gente se pasa la vida esperando y luego echan las culpas al mundo de sus decisiones. No soy de esas chicas, ni de ningún tipo de chica,   y tampoco quiero esperar cosas, porque esperar nos mantiene vivos, fuertes, soñando, pero es lo inesperado lo que nos cambia la vida.

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