Estoy cabreada. Con el mundo. Conmigo misma. Con mi familia. No soy capaz de perdonar.Ni perdonarme. Y eso me irrita porque tampoco puedo olvidar. Y ha dejado de ser divertido recordar el motivo de las cicatrices y las heridas. Por mucho que este intentando que se curen. Llevo cabreada demasiado tiempo. La rabia me come por dentro, tampoco puedo culpar a nadie. Siempre es cosa mía Yo y mis putos sentimientos encontrados, montando batallas campales dentro de mi y dejándome destrozada. Los recuerdos no me dejan dormir por la noche y hay cosas que se cuelan en mis sueños y no deberían estar hay. No deberían estar, punto. Existen momentos en los que la rabia se convierte en lagrimas. A veces quiero chillar. Quiero gritarlo todo. Pero me conozco la historia, luego todo se complica, las personas te traicionan, y algunas prefieren no escuchar. No escuchar nada. No se en quien confiar. Puede que no deba hacerlo y punto. Estoy continuamente cabreada porque me hubiera encantado tener una vida simple y ser de echas chicas preocupadas por los vestidos de los viernes. Nadie rechaza a una chica simple. Estúpido y absurdo mundo imperfecto. Quiero dejar de estar cabreada. Soy como una bomba de relojería, algún día todo va ha explotar, y entonces a todos les importara. Pero ya sera tarde. Hay algo en mi que no funciona bien, y que ya no creo que lo haga. Nadie quiere darse cuenta de lo que pasa. Del dolor. Y yo tampoco quiero que sepan que existe ese dolor. No puedo permitirme ser débil. Hay cosas que no quise contar, otras que no salieron.
lunes, 29 de abril de 2013
No existen finales felices en ese tipo de historias.
Estoy cabreada. Con el mundo. Conmigo misma. Con mi familia. No soy capaz de perdonar.Ni perdonarme. Y eso me irrita porque tampoco puedo olvidar. Y ha dejado de ser divertido recordar el motivo de las cicatrices y las heridas. Por mucho que este intentando que se curen. Llevo cabreada demasiado tiempo. La rabia me come por dentro, tampoco puedo culpar a nadie. Siempre es cosa mía Yo y mis putos sentimientos encontrados, montando batallas campales dentro de mi y dejándome destrozada. Los recuerdos no me dejan dormir por la noche y hay cosas que se cuelan en mis sueños y no deberían estar hay. No deberían estar, punto. Existen momentos en los que la rabia se convierte en lagrimas. A veces quiero chillar. Quiero gritarlo todo. Pero me conozco la historia, luego todo se complica, las personas te traicionan, y algunas prefieren no escuchar. No escuchar nada. No se en quien confiar. Puede que no deba hacerlo y punto. Estoy continuamente cabreada porque me hubiera encantado tener una vida simple y ser de echas chicas preocupadas por los vestidos de los viernes. Nadie rechaza a una chica simple. Estúpido y absurdo mundo imperfecto. Quiero dejar de estar cabreada. Soy como una bomba de relojería, algún día todo va ha explotar, y entonces a todos les importara. Pero ya sera tarde. Hay algo en mi que no funciona bien, y que ya no creo que lo haga. Nadie quiere darse cuenta de lo que pasa. Del dolor. Y yo tampoco quiero que sepan que existe ese dolor. No puedo permitirme ser débil. Hay cosas que no quise contar, otras que no salieron.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario