martes, 11 de junio de 2013

Algo que va por dentro de la piel, bajo la sangre.

Siempre las mejores sonrisas son aquellas que nunca te esperas. Jamas piensas que un día va ha aparecer alguien en tu vida y que todo va ha cambiar de repente y sin aviso, pero ocurre. No a todo el mundo ni a todas las personas. Pero a veces pasa. Y aparece esa persona. Ella. La persona que convierte mis risas en chillidos de felicidad, y sabe exactamente cuando estoy mal y cuando debería abrazarme. La persona que sabe callar mis gritos. Aguantar mi mal estar, mis cambios repentinos de humor por todo o por nada, porque el día me ha ido mal, porque el día ha sido demasiado bueno. Alguien con quien quedarme el resto de mi vida. A quien no le importan lo mas mínimo mis errores, o las veces que me caíste al suelo y no podía levantarme, porque sabía que sin importar lo que costase, ella me ayudaría a caminar. Esa persona, especial, diferente, con la que puedo ser yo misma porque se que va ha reírse de absolutamente todas mis locuras. Con la que no me importa llorar porque va ha tragarse todo el agua de mis lagrimas si hace falta. La persona por la que me marcharías a la otra punta del mundo, por la que me bañarías en la playa en pleno invierno, o con la que subiría a la cima del mundo sin importar la caída. El abrazo que me dice que todo ira bien, sin importar lo difícil que se pongan las cosas, que al final siempre va ha estar mi sonrisa, junto a la suya. Escribo esto porque creo que es hora de que se entera de todas esas cosas de las que jamas hablo en voz alta. Ella es la persona que me hace querer luchar porque algún día las cosas sean diferentes, que me enseña que los cambios significan evolucionar y quien no evoluciona es quien se extingue. La persona que llama a mi madre cuando sabe que estoy mal e intenta convencerla de que es lo que quiero cuando yo ni si quiera lo se. Una sinceridad que va por encima de todo. Ella es mi máximo exponente de la confianza. Es algo mas que una hermana, que una mejor amiga, no se da la vida por cualquiera, pero yo lucharía a su lado, mil, millones de batallas sin importar las consecuencias, mientras estuviéramos unidas. Hay muy pocas, por no decir escasas oportunidades en la vida de sentir algo tan profundo, tan intenso.  No me importa donde nos lleve la vida, o los rotos y agrietados que estén los caminos que nos van a tocar recorrer, no me importa lo mucho que nos cueste conseguirlo, todo lo que halla que luchar. Cada vez que ella llore, estaré ahí, en cualquier lugar del mundo, en cualquier parte. A veces me asusta no poder conseguir todo aquello que sueño, que necesito, y ella siempre esta ahí, haciéndome coger todos esos sueños para que puedan hacerse realidad. Son miradas que lo dicen todo, abrazos que nos damos con mas ganas cada vez, noches y momentos interminables de risas , de lagrimas, de reflexiones y de aprender la una de la otra. Apoyo incondicional. Millones de secretos que no se pueden contar a nadie mas. Momentos de debilidad en los que tan solo una palabra me hace fuertes. Sorpresas, en días cualquiera que hace que todo sea especial. No importa las veces en las que vuelva a empezar o que quiera rendirme y abandonar. No importa lo lejos que me quiera ir o que consiga escapar. Ella es mi hogar, es el lugar donde mi siento completa. Es donde siempre podremos volver, la una junto a la otra, los brazos que siempre van a arroparnos. Es algo mucho mas que palabras, son números y letras entrelazadas formando una historia. Una marca permanente en el alma, en el corazón, en la piel.


Eres mi persona. Siempre. 

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