Siempre he estado preparada para perder, aunque me halla esforzado toda la vida por ganarlo todo, hasta lo que no importaba, simplemente por el echo de colgarme otra medalla. Que estúpida fui. Me di cuenta de que solo aprendemos de las derrotas, aunque no soportarse la sensación. La vida real es así, aunque los sueños funcionen de otra manera. Quizás sea porque están echos de otro material. Quise hacer posible lo imposible, y me convencí de que podría reventar los muros. Me empeñe en ganar, a toda costa. Y jamas conseguí esa victoria. ¿Y si no puedo conseguirlo? ¿Y si creer o luchar no es suficiente? ¿Y si nunca pasa? Quizás sea la única que no pueda conseguirlo. Hay sueños que no pueden realizarse, porque hay tormentas incontrolables. Cada fecha estancada en un lugar. Cada abrazo o cada fotografía que no pude conseguir. Todo se repite en ráfagas, todo forma parte de los fracasos de mi vida. Las batallas que jamas gané. Me atormentaba la idea de no conseguirlo nunca y verlo pasar tantas veces por delante de mi puerta. A día de hoy poco importa. Cuanto mas lo pienso mas me ahogo en ese mismo agua estancada. Quizás perdí todas mis oportunidades. Quise ser positiva, pero, siempre existió la posibilidad de no conseguirlo y yo, empeñada en ganar, siempre le di la espalda. No voy a mentirme mas veces con el mismo tema. Nunca estuve preparada para no conseguirlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario